por jacob bock
Eres un ganador de almas.
Todos los cristianos son ganadores de almas. Algunos son evangelistas.
Todos los ganadores de almas tienen un mensaje de parte de Dios que dar a todos los habitantes de la tierra. En muchas ocasiones, lo que ocurre es que en lugar de comunicar un mensaje, nos limitamos a dar información. Existe una gran diferencia.
Información. Cualquiera puede aprender a decir lo correcto; incluso un pagano. Podemos repetir los hechos de la vida de Jesús e incluso darles el método de la salvación: arrepiéntete y cree. Yo te puedo dar una magnífica estructura para predicar un mensaje
evangelístico y, tú, seguirla punto por punto, y aún así, quedarse simplemente en eso, información aburrida y vacía. Muchas veces, nuestro evangelismo personal, testimonios y predicación se queda en eso: información.
Mensaje. Por otra parte, un mensaje es información con un EXTRA. Tú has sido designado como embajador y se te ha confiado un mensaje que es cuestión de vida o muerte para el que te escucha. En realidad, el mensaje vive dentro de ti, se ha hecho uno contigo, arde en tu interior. Te sientes como si fueras a salir ardiendo si no comunicas el mensaje. Jeremías dijo que era como fuego en sus huesos. Pablo rogaba como si Dios estuviera haciendo su llamamiento a través de él. El mensaje está tan lleno de verdad que, a veces, lloramos, rogamos, clamamos. Está lleno del poder del Espíritu Santo. Él toma tu información, la electrifica y la envía volando hacia el alma de los hombres.
Clama a Dios que te revele el Mensaje mientras evangelizas. Cuanto más real sea para ti, más efectivo serás.
jacob bock
