Después de un gran tiempo de oración, los ganadores de almas están llenos para evangelizar y salir a las calles. Cuando predicamos al aire libre, contamos con:
- Un caja y un predicador
- Ganadores de almas que forman la primera fila del grupo de oyentes

- Gente que pasa y se une al grupo de ganadores de almas
Para los socios de ontheredbox, que predicáis al aire libre en vuestra ciudad de origen, os voy a dar algunos consejos prácticos:
1. Manteneos concentrados. Evitad la formación de grupitos de amigos para charlar. Las pequeñas charlas parece que disipan los nervios pero tenemos una misión que cumplir, podéis hablar después. Os lo repito, manteneos concentrados.
2. Prestad atención. Cuando alguien está en la caja, prestad atención. Para los que están pasando por ahí, podéis estar transmitiendo o atención o desinterés. La atención es una señal que dirige la de las personas a tu lado. Ya sé que habéis escuchado el mensaje varias veces pero puede que esto sea una cuestión de vida o muerte para los que nunca lo han hecho. Así que si estáis escupiendo las cáscaras de las pipas, comiendo chicle o si os ponéis a charlar y a pasear con los amigos, es como si también estuviérais llevando un cartel que dice “esto no es importante”. ¡Prestad atención!
3. Sed sencillos. Llevar una Biblia grande, las manos llenas de folletos o un sujeta-papeles es exagerado, innecesario y ni parece ni se ve natural, ahuyenta a la gente. ¿O como te sientes tú cuando alguien por la calle se te acerca con un sujeta-papeles? ¡Este es un buen lugar para cambiarme de acera! Eso es lo que yo pienso. Así que ahorraos cosas, no desentonéis, sed sencillos.
4. Estad preparados. Estad preparados para hablar con los que están escuchando cuando se acabe la predicación. Recordad que solo tenemos que estar preparados dos veces para predicar el Evangelio: “insiste a tiempo y fuera de tiempo.” (2 Tim. 4:2). Incluso cuando os sintáis “fuera de”, estad preparados.
Los ganadores de almas que formáis la primera fila sois la fuerza de este ministerio. Sin vosotros, no podríamos ser ni la mitad de efectivos. ¡Vosotros me dais fuerza! Bendigo a Dios por vosotros.
jacob bock
