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No me interrumpas, por favor.

Acabo de terminar de predicar en la calle con el mensaje ilustrado, me vuelvo para hablar con un hombre que se ha quedado hasta el final y está realmente interesado en las cosas de Dios. He sentido que nuestro espíritu conectaba mientras estaba escuchando un mensaje que:

  • Lo confrontaba con su pecado.
  • Lo llevaba a juicio y lo declaraba culpable.
  • Exaltaba la obra de Cristo en la cruz para salvarlo de su pecado.
  • Lo llamaba a arrepentirse y a poner su fe en Cristo.

Así que le pregunto qué piensa sobre el mensaje (evangelismo personal en toda regla) y realmente tengo muchas esperanzas en poder llevarlo a la Cruz. De repente, mi compañero gevangelizador interrumpe la conversación con preguntas y un nuevo sermón.

Detente. Este momento es perfecto para enseñarte algo que da mejor resultado.  

Cada uno desarrolla preguntas sistemáticas que siempre plantea en el evangelismo personal pero, lo que queremos sobre todas las cosas, es que sea el Espíritu el que nos guíe. Una de las reglas más importantes (tácitas) para ganar almas es: “No me interrumpas mientras estoy hablando con alguien sobre su alma”. 

Sé que suena brusco, pero solo si no conoces mi corazón. Tienes que entender que el Espíritu me está guiando y que tengo una preparación debida a bastantes años de formación y experiencia evangelizando. Estoy haciendo preguntas que crean tensión, a menudo puedo ver cómo crece la ola de convicción del Espíritu y, normalmente, el silencio es el único modo de conseguirlo. Si me interrumpes mientras el Espíritu trabaja en ese precioso silencio, el dique de contención se rompe y reconstruirlo es muy complicado. Si lanzas una nueva idea, es muy posible que descarriles nuestra conversación (incluso una buena idea puede convertirse en mala si es un momento inoportuno o nos dirige a una dirección incorrecta).

Si eres el “segundo” evangelizador en kilometrocero:

  • Te quedarás cerca para escuchar y orar.
  • Me tocarás el hombro cuando quieras hablar (así sabré que quieres decir algo), y te dejaré o no. Puede que me esté dando un bajón, en ese caso, puede que quiera que compartas lo que piensas, y puede que sea lo correcto en ese momento.
  • No te molestes si no te dejo. En otra ocasión serás tú el que lleve la conversación y yo el que escuche.

Es muy bueno evangelizar con alguien orando a tu lado. Sigamos al Espíritu, colaborad entre vosotros y ¡ved con asombro cómo trabaja Dios!

jacob bock

2 comments on “No me interrumpas, por favor.

  1. QUE BUENA SUGERENCIA GRACIAS LA TENDRE EN CUENTA…TE ENVIE UN CORREO …SALUDOS …MARTIN

  2. Me ha encantado el tema, es indispensable esos momentos de dirección divina y de tacto sensitivo sobre la persona a la que se le esta aplicando el evangelio. Gracias por dar tales consejos, nos vienen bien para tener presente y enseñar a otros. Un fuerte abrazo. Carlos y Patty.

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