Llevo más de 30 años evangelizando. La semana pasada estaba preparando un nuevo mensaje para predicar en la calle. ¡Estaba tan nervioso! Y esto es lo que pasó:
- Manos sudorosas

- Temblor en la voz, rodillas y manos
- Falta de respiración
- Ganas de ir al baño
- Boca seca
Si alguna vez te han pedido que te subas a la caja roja, ¡ya conoces la sensación de ponerse nervioso! ¿Cómo puedes superarlo?
¡Siento decirte que no hay mucha esperanza!
Todos mis amigos evangelistas se ponen nerviosos todavía. Cuando te enteras de que dos de las mayores fobias del hombre son la necrofobia (miedo a la muerte), y la glosofobia (miedo a hablar en público), entonces comprendes por qué te pones nervioso.
No obstante, existen algunas cosas que puedes hacer para REDUCIR la sensación de nerviosismo:
- Respira lenta y profundamente
- Ora
- Prepárate bien
- Mira a algún amigo entre el público que te dé ánimo
- Si se te seca la boca, muérdete en el interior de la mejilla para producir saliva o bebe pequeños sorbos de agua.
Lo más seguro es que una vez que estés sobre la caja roja, desaparezca el nerviosismo y el Espíritu Santo tome el control. Te subirá la adrenalina y la presión espiritual desvanecerá completamente la agonía anterior.
Date cuenta de que ponerte nervioso te ayuda a no concentrarte en ti mismo y en un posible fracaso, sino a poner tus ojos en el Señor.
jacob bock

¡Que bueno!
Gracias Jacob
jajajajja…tio, parecía que me describias a mi…jajajjaja…