¡No lo entiendo!
Toma uno: pasamos un tiempo de oración increíble antes de evangelizar. Es lo único que podemos hacer para despojarnos de todo y bajar a la calle a predicar. Cuando estamos ahí, nadie se para a escuchar y todo parece muerto.
Toma dos: terminar con el tiempo de oración es lo único que podemos hacer para bajar a la calle. No dejamos de mirar al reloj. ¿Cuándo vamos a terminar? Al final, salimos y para nuestra sorpresa, ¡la gente se para antes de que nos hayamos subido a la caja! ¡La presencia de Dios es tan real!
¡Vamos con las cifras! Voy a hacer una ecuación: 1, 2 y 3 y Dios se mueve.
La semana pasada se lo comenté a Adrianna, una de nuestras evangelizadoras. Me miró y me dijo con toda razón:
“Si querías hacer ecuaciones, deberías haber sido matemático, no evangelista”.
Así que este trabajo es por fe, no por lógica. No tenemos ni idea de lo que Dios está haciendo y creedme, el ver y el sentir no son buenos barómetros para medir del trabajo de Dios. Simplemente sé fiel a tu llamado. Proclama las Buenas Noticias y Dios lo HARÁ.
jacob bock

Tío, a veces es mejor ni siquiera intentar entender ciertas cosas de Dios, jajjajajaa…
A veces el apostol Pablo tenia que salir huyendo por la ventana, otras veces sufria la carcel y el azote y otras veces la gente oia de buen corazon y se convertian , pablo siempre estaba dispuesto……..pero los resultados no siempre eran los mismos.