El otro día estaba escuchando en youtube uno de mis mensajes y pensé: “¿Así es como me oye la gente?” Lo que me llamó la atención fue que no variaba el volumen de mi voz. Me resultaba molesto y pensé: “Jacob, ¡deja de gritar y dale un respiro a mis oídos!”
A continuación, os muestro algunas cosas que he aprendido y que me han estado funcionando desde entonces:
- Varía el volumen. Si estás predicando ocho minutos en la calle sin micrófono, no necesitas estar gritando todo el tiempo. Baja la voz a un tono normal de conversación de vez en cuando, si no lo haces, aburrirás a tu público.
- Varía la velocidad. No eres una ametralladora. Habla despacio pero, en momentos de mayor énfasis o intensidad, acelera. En otras ocasiones, puedes mirar a la gente y hacerles alguna pregunta retórica. Si mantienes la misma velocidad, la gente se irá yendo o dejarán de escuchar.
- DEJA DE GRITAR. El silencio es poderoso. Después de decir algo muy importante, PARA. Mira a la gente durante unos segundos y sigue. Durante la pausa, sus mentes estarán pensando en lo último que has dicho.
No hay noticia más importante bajo el sol que nuestro mensaje. Serás mucho más agradable de escuchar si usas eficazmente las pausas y varías volumen y la velocidad cuando hablas.
jacob bock
