Existe un peligro al leer las biografías de grandes hombres y mujeres de Dios. Te quedas pensando en que estaban a todas horas, todos los días, orando y predicando y que nunca tuvieron que luchar con ello. Lo más seguro es que tuvieran que organizarse tal y como hago yo, que sin un horario no podría hacer lo que es más importante. Por un lado, mi Espíritu está más que dispuesto pero, por otro, mi carne…
Como ministerio hemos puesto en el horario la oración y el evangelismo porque son una prioridad y, luego, adaptamos nuestras vidas conformemente.
Yo me presento porque está en mi horario. Puede que todos los días no me apetezca pero eso no importa, si está en mi horario es porque me he comprometido a estar ahí. Después, una vez que me involucro en el trabajo del ministerio, el Espíritu toma el control y acabo disfrutando.
Así que si quieres orar y evangelizar más: organízalo en tu semana.
jacob bock
