Una de las grandes frustraciones de mi ministerio es intentar encontrar algo que funcione. Queremos encontrar algún objeto o juguete que dé el resultado que deseamos.
En general, cuando encontramos algo que sirve, nos enorgullecemos, nos lo apuntamos como un tanto y escribimos un libro. Si no encontramos nada, nos volvemos apáticos, nos quemamos o abandonamos el ministerio. Te sugiero verlo de otra manera.
Los métodos no funcionan. DIOS funciona.
Nuestra sala de oración está abierta ocho horas al día y permanecemos el mismo tiempo en la calle con el evangelismo. Estamos muy volcados en la oración porque nos hemos dado cuenta de que no es un método lo que va a salvar a España sino Dios. Uno puede enterrarse en la sala de oración y clamar a Dios por unción, poder, sabiduría y palabras frescas del cielo. Cuando estamos en el lugar secreto, Dios nos da todo lo que necesitamos para un ministerio eficaz.
Así que llénate de Dios, sal a la calle y ¡observa a Dios trabajar! Como resultado, Él se llevará la gloria y tú te ahorrarás un montón de frustración.
jacob bock

ANIMO